La sombra proyectada por el toldo le oscurecian los rasgos de la cara, de la que solo se destacaban aro plateado de su oreja y las figuras creadas por el tabaco. La pierna cruzada ejercia de soporte para su lectura, un viejo y desgastado libro de bolsillo, de aventuras, aparentemente de Julio Verne. De la puerta del bar sale una mujer, se sienta adlado del viajero.
- Llegas tarde.-le reprocha la mujer, apenas un susurro.
- Eres tú la que te has entretenido, de todos modos, que mas da. Tenemos toda una vida por delante.
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